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Hoy, en esta entrada, vamos a tratar un tema de vital importancia en el mundo de la impresión. Aunque seguramente muchos de vosotros ya hayáis oído hablar de los modos de color RGB y CMYK así como de las características que cada uno de ellos tiene, nunca está de más recordar ciertas cosas cuando además son tan importantes si buscamos obtener una impresión de calidad y satisfacer a la persona a la que entregaremos el trabajo de impresión.

La elección de uno u otro modelo será la causante de que el trabajo final tenga los colores con los que realmente hemos trabajado en el diseño.

Modelo RGB

El RGB es un código de color usado a nivel internacional. Tal y como indican las letras que componen esta sigla, este modelo tiene como base los tres colores primarios: Rojo (Red), Verde (Green) y azul (Blue).

Este modo de color es el utilizado para diseños y fotos cuyo acometido sea verse en una pantalla o monitor, por ejemplo, para redes sociales o páginas webs, ya que el modo RGB dicta los niveles de brillo de cada color básico en pantalla. Tal y como se indica en Wikipedia, en las pantallas de ordenador, la sensación de color se produce por la mezcla de estos tres colores primarios. “Hay una serie de puntos minúsculos llamados píxeles. Cada punto de la pantalla es un píxel y cada píxel es, en realidad, un conjunto de tres subpíxeles; uno rojo, uno verde y uno azul, cada uno de los cuales brilla con una determinada intensidad”.

Por lo tanto, el color en el modo RGB consta de tres valores de intensidad de los colores rojo, verde y azul, que se establece en tres valores, cada uno del 0 al 255. Como resultado, se tiene una gama de color con más de 16 millones de colores distintos.

Modelo CMYK

A diferencia del anterior, el modelo CMYK es el más apropiado para utilizar en imágenes que tengan como destino ser impresas, ya que ofrece fotos y diseños con una calidad mucho mayor y, especialmente, con el contraste adecuado. Las letras de este acrónimo hacen referencia a los colores que conforman el modelo de cuadricromía; el cian, el magenta, el amarillo y el negro. El CMYKA trabaja de forma contraria al RGB, con este modelo sustractivo el color se obtiene por medio de las diferencias de luminosidad de cada tono.

A diferencia del modo anterior, este hace que los archivos pesen mucho más, otro motivo por el que éste modo se utiliza para impresión y el otro para trabajar con él en el ámbito digital, donde conviene que los archivos pesen lo menos posible para conseguir una velocidad superior.

Principales diferencias entre el modelo RGB y CMYK

Tras la descripción de cada modelo ya podemos entender un poco mejor en qué se diferencian los modelos de archivo y de impresión.

Mientras que las características de las pantallas permiten visualizar millones de colores diferentes, en impresión existe una limitación mucho más estricta. Por ello, si trabajamos en un dispositivo electrónico con unos colores (usando RGB), al imprimir el archivo obtendremos unos colores y un contraste que difieren bastante de la realidad.

Como conclusión final, si el archivo sólo se utilizará para visualizarlo en pantalla, el sistema más adecuado será el RGB por permitir una gama de color mucho mayor. Si en cambio el proyecto tiene como destino su impresión, se deberá pasar de RGB a CMYK para que los colores se adapten a lo que vemos en pantalla. Este cambio de modelo puede hacerse a través de programas de diseño como Photoshop o Illustrator, que permiten el cambio de RGB a CMYK.